¡Bienvenidos al Venusberg!
Hace muchos siglos, el trovador Tannhäuser cambió el amor terrenal, puro y sincero, por las delicias eternas de la tierra de Venus ¡Cuánto sufrió al volver al país de los mortales! Sólo le fueron fieles su amada y su mejor amigo. Nadie más lo comprendió. Nadie más lo perdonó. Ni en su peregrinación a Roma logró la ansiada absolución. Abandonó el mundo del brazo de su bella Elisabeth, hacia un Walhalla en donde nadie lo condenaría, nunca más...
Esta triste leyenda, que sirvió de inspiración a la ópera homónima del genial Richard Wagner, anima este blog. No quiero dar una definición sobre lo que contiene. Prefiero que usted, magnánimo lector o lectora, pueda juzgarlo según los dictados de su razón y emoción. No guarde ningún miramiento hacia sus textos, sea implacable. He decidido abrir la estéril tierra de mi inspiración a todos y a todas.
Librado sea de cualquier intento ajeno a la sinceridad de lo que digo. No habrá aquí fórmulas mágicas, ni relatos edificantes, ni artículos científicos. Tampoco esas historias bonitas que despiertan gestos abúlicos frente a los monitores. Sólo un corazón anhelante, un cerebro deseoso de aprender y un ánimo dichoso de compartir.

Comentarios
Salud pes
Bettina