El Pozo de Alí Babá (I)
ENTRE MAHOMA Y SAN PABLO
Y por un instante callaron los cañones,
los verdes escucharon desde las arenas
el llanto de un niño o de una mujer
o tal vez de un miliciano valiente...
¿Qué más da?... ¿Qué más da?...
Entonces, dicen que dicen los valientes,
apareció un anciano portando dos bastones...
Era divertido verlo, así todo de blanco,
arrugadito, ridículo, como en las comedias,
como nuestras magníficas comedias...
Adónde vas ancianito, por qué la prisa,
se detuvo el viejo, le quedaban dos dientes,
por qué llevas dos bastones, ji, ji, ji...
Uno es para apoyar mis pies cansados,
que tantas veces recorrieron las arenas...
Y el otro viejito, por qué llevas otro,
no sabes que existen las sillas de ruedas,
no escuchaste de las prótesis acaso...
A ellos no los conozco perro cristiano,
pero sé muy bien de granadas...
Un estallido acabó con tres héroes,
pero los paladines de la libertad,
no podían dejar impune la infamia,
acabaron con cincuenta extremistas,
terroristas sin perdón de Dios...
Veinte niños que iban a la escuela,
quince camelleros de la sunna,
cinco amas de casa maltratadas,
dos parejas de ancianos cansados,
y un niño al que llamaban Izah....
Y por un instante callaron los cañones,
los verdes escucharon desde las arenas
el llanto de un niño o de una mujer
o tal vez de un miliciano valiente...
¿Qué más da?... ¿Qué más da?...
Entonces, dicen que dicen los valientes,
apareció un anciano portando dos bastones...
Era divertido verlo, así todo de blanco,
arrugadito, ridículo, como en las comedias,
como nuestras magníficas comedias...
Adónde vas ancianito, por qué la prisa,
se detuvo el viejo, le quedaban dos dientes,
por qué llevas dos bastones, ji, ji, ji...
Uno es para apoyar mis pies cansados,
que tantas veces recorrieron las arenas...
Y el otro viejito, por qué llevas otro,
no sabes que existen las sillas de ruedas,
no escuchaste de las prótesis acaso...
A ellos no los conozco perro cristiano,
pero sé muy bien de granadas...
Un estallido acabó con tres héroes,
pero los paladines de la libertad,
no podían dejar impune la infamia,
acabaron con cincuenta extremistas,
terroristas sin perdón de Dios...
Veinte niños que iban a la escuela,
quince camelleros de la sunna,
cinco amas de casa maltratadas,
dos parejas de ancianos cansados,
y un niño al que llamaban Izah....
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