EL LOCO QUE SOÑABA XV

LA ESPERA EN ROJO Y VERDE

Estoy degustando una sonrisa
que siempre me supo a adiós,
mas en la tarde caliente y oscura
también tiene un gusto a ilusión...

Un honesto adiós fue el saludo,
la primera noche, la luna inicial,
tus labios pronunciaron lejanías
que jamás podría evitar...

El empedrado de un largo sendero,
que por error tuvimos que recorrer,
iluminado por tus faros de jade,
me anunciaron lo inevitable...

Los días se empeñaron en ser tardes,
las notas vacías se hacían más largas,
qué poco duraba la batería del radio
y cuan efímero era el café en la repisa...

Y, esa imagen, tú y tu felicidad alcanzada,
escudriñando mi sombra en la fotografía,
que no pudo vencer la blancura de la nieve
ni el castillo que se insinuaba a lo lejos...

Y tus cabellos,
y tus ojos,
y tus labios,
y tu vientre,
y tus manos,
y tus pies... 
y...

Sí, aparecían como hoy en mi mente,
pues sé que pronto te volveré a ver,
sin sentido, sin esperanzas, 
de rodillas y con una sonrisa,
como cuando apareciste en mi vida,
preguntando por mi nombre,
como en los sueños de entonces,
como en el hastío de hoy.

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