EL LOCO QUE SOÑABA XVIII
ISOLDA EN SANTA MARÍA.
Una mañana en el estío,
entre la arena y los vientos,
surgieron tu sonrisa.
y tus cabellos negros.
Tuve miedo, quise acercarme,
mojabas tus pies en la orilla,
tus dientes opacaban al sol,
tu cuerpo se agitaba con gracia.
Tuve valor, quise levantarme,
y, de pronto, Isolda, así te llamaron,
corriste más lejos que mi deseo,
te perdiste en la distancia.
Yo no era Tristán,
ni tenía bosques Santa María,
y aquel sendero que forjó tu rostro
se extravío entre las olas.
(Santa María, 20 de febrero de 2022)