EL LOCO QUE SOÑABA XXIII

 EL ALMA DE UNA FLOR VERDE.

Busqué en mi jardín una flor verde,
que reflejara en sus pétalos ferales parajes.
Recordaba su hermosura,
la había visto en la madrugada, vestida de rocío,
acurrucada a la sombra de un viejo árbol.
Quise tenerla entre mis manos otra vez,
aspirar su perfume, perderme en sus formas tersas,
perfectas bajo el roce de mis dedos.
Una noche la encontré, era tan bella,
se balanceaba suavemente en la brisa,
hasta diríase que irradiaba una luz
que me tenía fascinado.
Y muchas veces la soñé reflejada en mis propios ojos,
fijos para siempre en su hermosura,
como aquellos ojos de jade
que partieron junto con la flor verde de mi ilusión.

Jesús María, 3 de mayo de 2023

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