EL LOCO QUE SOÑABA (V)

TU FIDELIDAD Y MI FRACASO

Empiezas a recorrer mi piel,
el corazón te presiente,
la mirada se pierde en el presagio,
eres tú copándolo todo,
apoyada en mis dedos,
ahogando mi voz,
desterrando mis abrazos,
agrietando mis pensamientos,
confundiendo tu tiranía con mi hastío,
hasta hacerte una con mis días.
Fuiste irónica en mis alegrías,
fiel en los éxitos y en las derrotas,
acunaste mis destierros
y hasta estuviste allí cuando me enamoré,
tu roma espada nunca tuvo rival,
y mi alma prefirió tu dulzura hiriente,
se negó a decirte adiós y dejarte partir,
a que abandones tus raras lecciones,
que como tú, como estos versos,
nunca sabré cómo concluir...

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